«Estoy en pleno Abril. Son las 13.08. Hace sol. Escucho a los jardineros municipales podando con sus sierras (uffff inevitabilidad de vínculos. Yo, el podado). Estoy solo. Pasó la Semana Santa, Me cuidaron genial, todos por mi. Ya no tengo los tres abalorios (drenajes), pero mi rutina va del sofa al banco de la urba, del banco a la cama y vuelta a empezar. La movilidad es reducida. Para cerrar el agujero de 14x 5 x 6 cm de mi cadera tuvieron que estirar piel y cut and paste por todos lados. Estoy de pie quince minutos sin dolor, luego debo acomodarme pues no me dejan sentarme para no romper costuras. Me tocaron musculos y cresta iliaca con lo cual tengo bastantes molestias y diversas sensaciones asi como insensibilidades desconcertantes. Vamos que me siento un inutil.»